The Bearer & The Last Flame intenta construir un soulslike basado en tensión y aprendizaje, pero su falta de claridad en combate y niveles convierte la dificultad en frustración. Un juego con ideas claras que no logra sostener su propio diseño.
A House Inside Me construye una experiencia incómoda donde la lentitud y la fragmentación no son fallas, sino parte de una decisión: obligar al jugador a habitar un recuerdo.
Go Home Annie encuentra su fuerza en la rutina de lo anómalo dentro del universo SCP. Un terror que inquieta más de lo que asusta, aunque no siempre logra sostener su propia premisa.
Parking Tycoon 2 intenta escapar de la monotonía del simulador sumando combate y vigilancia. El resultado es un sistema más ruidoso que profundo, donde la gestión pierde claridad.
ChildStory construye un mundo donde la repetición genera sospecha más que progreso. Una experiencia contemplativa que encuentra su fuerza en la atmósfera, pero también sus límites en la falta de transformación.
MultiEnding Heroes toma la estructura clásica del JRPG y la convierte en un sistema donde el error, el desvío y la curiosidad son centrales. Más que acumular finales, propone repensar qué significa jugar bien dentro de una aventura.
Un mundo sin voz ni color se reconstruye a través del duelo. Este relato inspirado en Gris recorre el rojo del impacto, el verde de la adaptación, el azul de la tristeza y el amarillo de la ansiedad, hasta que la voz regresa no como victoria, sino como aceptación.