The Exit Project: Backstreets parte de una idea clara basada en observar anomalías dentro de un bucle. Sin embargo, la falta de evolución en sus sistemas convierte esa premisa en una experiencia repetitiva que nunca alcanza verdadera densidad.
A House Inside Me construye una experiencia incómoda donde la lentitud y la fragmentación no son fallas, sino parte de una decisión: obligar al jugador a habitar un recuerdo.